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Noticias· 3 min de lectura

Linux 0.01: la historia del kernel que empezó como un hobby

En septiembre de 1991 un estudiante finlandés de 21 años subió a un servidor FTP universitario un puñado de archivos que acabarían cambiando la informática. Aquel paquete era la versión 0.01 del kernel que hoy conocemos como Linux. No era gran cosa. Ni siquiera arrancaba por sí solo. Pero fue el primer ladrillo de uno de los proyectos de software más importantes que existen.

El estudiante que solo quería un hobby

Linus Benedict Torvalds estudiaba en la Universidad de Helsinki cuando empezó a trastear con su nuevo PC basado en un Intel 80386. Estaba harto de las limitaciones de MINIX, el pequeño Unix educativo de Andrew Tanenbaum, y decidió escribir su propio núcleo partiendo de cero.

El 25 de agosto de 1991 Torvalds publicó en el grupo de Usenet comp.os.minix su famoso mensaje. Anunciaba “un sistema operativo (gratuito) (solo un hobby, no será grande ni profesional como GNU) para clones AT 386(486)”. Aquella modestia se convirtió en una de las predicciones tecnológicas peor calculadas de la historia.

La versión 0.01: septiembre de 1991

El 17 de septiembre de 1991 Torvalds dejó lista la versión 0.01 y la colocó en ftp.funet.fi, el servidor de la red universitaria finlandesa FUNET. Fue un lanzamiento casi privado, sin anuncio público, pensado para unos pocos curiosos.

Aquel primer kernel tenía unas 10.000 líneas de código (en torno a 10.239 según las notas de la época), escritas en C y ensamblador. Y tenía un detalle llamativo: no era ejecutable por sí mismo. Para compilarlo y probarlo te hacía falta MINIX instalado, así que en la práctica Linux nacía como un complemento del sistema que pretendía sustituir.

Hecho a medida para el 386

Linux 0.01 estaba escrito solo para el procesador Intel 80386, sin ninguna capa de abstracción de hardware. El código exprimía las características del chip (modo protegido, paginación) a cambio de ser totalmente imposible de portar a otras arquitecturas. Otros diseñadores de sistemas operativos criticaron mucho esa decisión, pero le permitió a Torvalds avanzar deprisa.

El kernel tampoco tenía red, ni soporte de hardware más allá de lo justo. Usaba el sistema de archivos de MINIX, y la mayoría de las rutinas de soporte estaban aún por escribir. Era, literalmente, un punto de partida.

El nombre que no eligió Torvalds

Una de las grandes curiosidades de esta historia es que Linux no iba a llamarse Linux. Torvalds quería bautizar su proyecto como “Freax”, una mezcla de free, freak y la x de Unix, porque le parecía egocéntrico ponerle su propio nombre. Guardó los archivos con ese nombre durante meses.

Pero cuando subió el código a FUNET, el administrador del servidor FTP, Ari Lemmke, no acababa de ver lo de “Freax” y creó el directorio con el nombre linux por su cuenta, sin consultar a Linus. El nombre cuajó y Torvalds terminó aceptándolo. Hay más reliquias de aquella época: dentro del Makefile original todavía sobrevivían referencias a “Freax”, y el teclado finlandés estaba prácticamente cableado a fuego en el código.

De 0.01 a la revolución

La 0.01 fue solo el principio de un ritmo de vértigo. El 5 de octubre de 1991 llegó la 0.02, la primera versión “oficial” anunciada en público. La 0.11, de diciembre de 1991, fue la primera capaz de compilarse a sí misma en un ordenador que ya corría Linux. Y en enero de 1992, con la 0.12, Torvalds tomó una decisión clave: adoptar la licencia GNU GPL versión 2 y dejar atrás su licencia propia, que prohibía la redistribución comercial. Ese cambio abrió las puertas a la colaboración global y al desarrollo de distribuciones como Debian, Slackware o, más adelante, Ubuntu.

Aquellas 10.000 líneas escritas por un estudiante en su dormitorio son hoy un kernel con decenas de millones de líneas que mueve desde supercomputadoras hasta teléfonos Android. El “hobby que no iba a ser grande” acabó siendo, probablemente, el proyecto de software libre más exitoso de todos los tiempos.

Fuentes