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Noticias· 4 min de lectura

SLS, la primera distribución Linux completa de la historia

Instalar Linux ahora se reduce a descargar una ISO y arrancar un USB. A principios de los noventa la cosa era distinta: montar un sistema completo partiendo del núcleo Linux y las herramientas GNU era una aventura para los muy pacientes. De ahí salió SLS, Softlanding Linux System, considerada la primera distribución Linux verdaderamente completa de la historia. Esta es su historia.

Qué fue SLS y por qué importa

Cuando Linus Torvalds liberó el primer Linux en 1991, lo que entregaba era el kernel: el corazón del sistema, pero no algo que pudieras usar tal cual. Faltaba todo lo demás. El shell, los compiladores, las utilidades, el sistema de ventanas. Y reunir y compilar ese software a mano era una barrera enorme.

SLS vino a resolverlo. Fue la primera distribución que ofrecía un conjunto integral: el kernel Linux, las herramientas GNU, una pila de red TCP/IP y, lo más llamativo para la época, una implementación del X Window System. En vez de pelearte con docenas de paquetes sueltos, instalabas un sistema gráfico funcional de una tacada. Esa idea de empaquetar todo lo necesario en un producto coherente es justo lo que hoy entendemos por “distribución”.

Orígenes: Peter MacDonald y el “aterrizaje suave”

Detrás de SLS estaba Peter MacDonald, que publicó la primera versión en mayo de 1992. Ni gran empresa ni equipo numeroso: era, sobre todo, un proyecto de una sola persona movido por el entusiasmo que despertaba aquel Linux recién nacido.

El nombre lo decía todo. “Softlanding” significa aterrizaje suave, y el eslogan de la distribución era tan ingenioso como revelador: “Gentle touchdowns for DOS bailouts” (algo así como “aterrizajes suaves para quienes saltan de DOS”). Iba dirigida a quienes querían huir de MS-DOS y otros sistemas de entonces sin estrellarse contra la complejidad de montar Unix desde cero. SLS prometía ese aterrizaje amable en el mundo Linux.

Cómo se instalaba: la era de los disquetes

Nada de ISOs ni USB. SLS se distribuía sobre todo en disquetes, organizados en series modulares con una nomenclatura que muchos veteranos recuerdan con cariño: el conjunto a (a1–a4) traía el sistema base, la serie b los extras, la c los compiladores y la x (x1 a x10) todo el X Window System. También lo encontrabas en cinta o CD-ROM.

El sistema reunía alrededor de 500 utilidades precompiladas para procesamiento de texto, compresión, redes y desarrollo de programas, con soporte para hardware tan codiciado entonces como discos SCSI, lectores de CD-ROM y acceso a ficheros DOS. Para 1992 era un arsenal de los que impresionaban.

Versiones clave

SLS avanzó a buen ritmo durante sus pocos años de vida:

  • 1.00 — 12 de agosto de 1992: la primera versión numerada formalmente.
  • 1.01 — 18 de abril de 1993.
  • 1.03 — 5 de agosto de 1993.
  • 1.05 — 5 de abril de 1994.
  • 1.06 — finales de 1994, la última versión publicada.

Tocó techo a principios y mediados de 1993, cuando SLS era, sin más, la distribución Linux más usada del planeta. Corría sobre la arquitectura i386 (Intel x86), la dominante en los PC de aquellos años.

La curiosidad: cómo SLS dio a luz a Slackware y Debian

Aquí viene lo más fascinante. Pese a su éxito, SLS tenía fama de bastante inestable y llena de fallos. Y esa frustración acabó engendrando nada menos que dos de las distribuciones más influyentes de la historia.

Por un lado, Patrick Volkerding se puso a limpiar y corregir SLS para su propio uso. Aquel “SLS depurado” fue creciendo hasta convertirse en Slackware, la distribución más antigua que sigue en desarrollo activo a día de hoy.

Por otro, Ian Murdock se hartó tanto de los problemas de SLS que decidió crear desde cero una distribución hecha con cuidado y con un proceso de empaquetado serio. Así nació Debian a finales de 1993, base directa de Ubuntu y de buena parte del Linux que usamos hoy.

Hay otra curiosidad técnica: el ecosistema Linux estaba migrando del antiguo formato binario a uno nuevo, y la mala gestión de esa transición agravó la fama de SLS, empujando todavía más a los usuarios hacia las alternativas que iban surgiendo.

El legado de una pionera

SLS apenas pasó de 1994. Slackware y Yggdrasil la dejaron atrás enseguida, y su nombre quedó casi olvidado fuera de los círculos históricos. Pero la huella que dejó es enorme: inventó el concepto de distribución Linux integral con entorno gráfico incluido, y sus defectos provocaron, por pura reacción, el nacimiento de dos gigantes. Cada vez que instalas Debian, Ubuntu o Slackware, estás tocando, de forma indirecta, el legado de aquel “aterrizaje suave” de 1992.

Fuentes