Canonical ha publicado un artículo, firmado por Gabriel Aguiar Noury, que muestra cómo Ubuntu Core 26 trabaja junto a las dos grandes plataformas de IoT en la nube: AWS IoT Greengrass y Azure IoT Edge. La idea de fondo es sencilla: no todo puede pasar en la nube, así que conviene repartir el trabajo entre el centro de datos y los dispositivos que están sobre el terreno.
Una arquitectura híbrida nube-borde
El planteamiento es combinar lo mejor de ambos mundos. La nube se encarga de la gestión centralizada, el entrenamiento de modelos y la coordinación de flotas de dispositivos. El dispositivo, en cambio, captura datos, ejecuta la inferencia localmente y solo devuelve el resultado a la nube. Así se reduce el tráfico, baja la latencia y los datos sensibles no tienen que salir del aparato.
Ubuntu Core actúa como base sobre la que se apoya todo esto. Tanto el runtime de AWS IoT Greengrass como el de Azure IoT Edge se entregan como snaps que se instalan sobre el sistema. Ese agente se encarga de autorizar, autenticar e integrar el dispositivo dentro del flujo de trabajo de extremo a extremo, sin que tengas que tocar cada equipo a mano.
Desplegar IA en el dispositivo
El ejemplo que usa Canonical es muy concreto: un dispositivo que captura imágenes y hace detección de objetos en tiempo real. El equipo toma la foto, pasa el modelo y manda únicamente el resultado de vuelta.
La diferencia está en cómo se empaqueta la lógica según la plataforma:
- En AWS, el trabajo (captura de imagen, procesado del modelo y comunicación con la nube) se reparte en components.
- En Azure, la misma tarea se resuelve con módulos en contenedor que llegan a través de IoT Hub, con la posibilidad de apoyarse en Intel OpenVINO para la parte de inferencia.
Onboarding sin manos y actualizaciones seguras
Una de las ventajas que destaca el post es el onboarding zero-touch. Los dispositivos pueden salir de fábrica con los snaps ya instalados; al arrancar por primera vez se conectan a la red, se autentican contra la plataforma cloud y se registran solos. No hace falta que un técnico vaya dispositivo por dispositivo.
Lo mismo ocurre con el mantenimiento. Los cambios se despliegan de forma central y se empujan a los dispositivos. Aquí entra una de las características más útiles de Ubuntu Core: las actualizaciones son transaccionales. Si algo sale mal durante una actualización, el sistema puede volver a un estado anterior que funcionaba (rollback) sin dejar el dispositivo inservible, algo que importa mucho cuando hablas de equipos repartidos en sitios sin acceso físico fácil.
Para el día a día, puedes consultar los logs, vigilar la comunicación con la nube y volver a desplegar components de forma remota. Toda la operación de la flota se hace sin pisar el terreno donde están los aparatos.
Por qué te interesa
Si trabajas con dispositivos embebidos o IoT, este enfoque resuelve dos dolores típicos: cómo actualizar miles de equipos sin romper ninguno y cómo correr IA cerca del dato sin depender de una conexión perfecta a la nube. Que el agente de AWS o Azure venga como snap encaja bien con el modelo de Ubuntu Core, donde todo el sistema está confinado y se actualiza por paquetes atómicos. Si vienes de la ficha de Ubuntu y te interesa el lado de IA local, también puedes echar un ojo a cómo Ubuntu Core 26 funciona como appliance de IA en una VM local.
Fuente
Artículo original de Gabriel Aguiar Noury en el blog de Canonical: A look into Ubuntu Core 26: Cloud-powered edge computing with AWS IoT Greengrass and Azure IoT Edge. Ubuntu y Ubuntu Core son productos de Canonical.