← Volver a artículos
Noticias· 4 min de lectura

Windows 95: el sistema operativo que cambió el PC para siempre

Escritorio de Windows 95 con el botón Inicio y la barra de tareas
Imagen: OS: Microsoft Corporation Files: BetaWiki-Beitragende / Public domain · Wikimedia Commons

Pocos lanzamientos de software han tenido el impacto cultural de Windows 95. El 24 de agosto de 1995, Microsoft puso a la venta un sistema operativo que modernizó la informática personal y, de paso, la convirtió en un fenómeno de masas. Hubo colas a medianoche, salió en los telediarios y llegó con un eslogan firmado por los Rolling Stones. Ningún programa había despertado tanta expectación.

Los orígenes: del proyecto Chicago al PC de millones

Escritorio de una compilación temprana (build 225) de Windows 95
Una compilación temprana del proyecto Chicago, futuro Windows 95, en noviembre de 1994. · Imagen: OS: Microsoft Corporation Files: BetaWiki-Beitragende / Public domain · Wikimedia Commons

Windows 95 nació bajo el nombre en clave Chicago. Microsoft quería juntar dos mundos que hasta entonces convivían de forma incómoda: el sistema de disco MS-DOS, que arrancaba la máquina en modo texto, y las versiones gráficas de Windows que corrían encima. La idea era meter ambos en un solo producto con una experiencia coherente para quien lo usaba.

El reto técnico era enorme. Windows 95 mantuvo la compatibilidad con el viejo software de 16 bits y con MS-DOS, pero estrenó una arquitectura de multitarea preferente de 32 bits. Por primera vez en la línea doméstica de Microsoft, el sistema repartía el tiempo de procesador entre aplicaciones sin esperar a que cada programa cediera el control por su cuenta.

El menú Inicio y una interfaz que hizo escuela

Logotipo de Windows 95 con la ventana de cuatro paneles y el nombre
El logotipo de Windows 95, una imagen tan reconocible como su menú Inicio. · Imagen: Microsoft, flag logo designed by Jonathan D. Cowles and Jeff Boettcher / Public domain · Wikimedia Commons

Lo más visible de Windows 95 era su renovada interfaz gráfica. Aquí debutaron elementos que hoy damos por sentados: el menú Inicio, la barra de tareas con su área de notificación, los accesos directos del escritorio y el Explorador de Windows para gestionar archivos.

El botón “Inicio” se convirtió en la puerta de entrada a programas, documentos y configuración. Tan central era que Microsoft lo usó como gancho publicitario y lo asoció a la canción Start Me Up. La metáfora del escritorio con su barra inferior funcionó tan bien que sistemas posteriores, e incluso muchos entornos de escritorio de Linux, la tomaron como referencia.

Plug and Play y nombres de archivo largos

Dos avances prácticos lo separaron de la competencia. El primero fue Plug and Play: Windows 95 intentaba detectar y configurar solo el hardware instalado, lo que aliviaba la pesadilla de los viejos saltadores y direcciones IRQ. No siempre salía bien —los usuarios bromeaban con el “Plug and Pray”—, pero iba en la buena dirección.

El segundo fue el soporte de nombres de archivo largos, de hasta 255 caracteres con mayúsculas y minúsculas. Adiós a la rígida limitación de ocho caracteres más tres de extensión que venía de MS-DOS. Para mantener la compatibilidad, alternativas libres como FreeDOS acabaron añadiendo un soporte parecido años más tarde.

Versiones: del lanzamiento original a OSR2

Para el público solo existía “Windows 95”, pero por dentro hubo varias revisiones que se repartieron sobre todo a fabricantes de equipos (OEM):

  • Versión original (1995): la edición que llegó a las tiendas.
  • OSR1: la primera en traer Internet Explorer, en su versión 2.0, ya integrado con el sistema.
  • OSR2: añadió soporte para el sistema de archivos FAT32 —que permitía discos mayores de 2 GB— e incorporó Internet Explorer 3. Nunca se vendió a usuarios finales, solo con equipos nuevos.
  • OSR2.1 y OSR2.5: pequeñas revisiones que sumaron, respectivamente, soporte para USB y la Windows Desktop Update.

De ahí salió la base de toda la familia que después llevaría a Windows de escritorio hasta nuestros días.

Curiosidades de un lanzamiento histórico

El estreno se recuerda casi tanto como el propio producto. Microsoft se gastó una cifra estimada en 300 millones de dólares en la campaña. Pagó alrededor de 3 millones a los Rolling Stones por usar Start Me Up, la primera vez que la banda cedía una de sus canciones para publicidad.

El humorista Jay Leno presentó la gala de lanzamiento en la sede de Microsoft en Redmond, ante miles de asistentes. El Empire State Building de Nueva York se iluminó con los colores del logotipo. Y se grabó un vídeo promocional de media hora con Jennifer Aniston y Matthew Perry, entonces estrellas de Friends. Las cifras lo dijeron todo: Microsoft vendió 7 millones de copias en las primeras cinco semanas.

Windows 95 demostró que un sistema operativo podía ser noticia de portada. Su legado, del menú Inicio al Plug and Play, sigue ahí cada vez que encendemos un ordenador.

Fuentes