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Noticias· 5 min de lectura· David Carrero Fernández-Baillo

BeOS y Haiku: el sistema que se negó a morir

Escritorio del sistema operativo libre Haiku, heredero de BeOS
Imagen: Vegardw at Norwegian Wikipedia / Public domain · Wikimedia Commons

Unos sistemas operativos mueren y se olvidan. Otros se niegan a desaparecer por más que el mercado los entierre. BeOS es de los segundos. Comercialmente fue un fracaso: su empresa se vendió por unos pocos millones y su escritorio nunca llegó a los hogares de medio mundo. Pero más de dos décadas después de su última versión oficial, todavía puedes descargar un sistema que arranca igual, ejecuta sus programas y conserva su filosofía. Va de cómo una idea adelantada a su tiempo sobrevivió a la propia compañía que la creó.

Be Inc.: la apuesta de un exejecutivo de Apple

BeOS no salió de un garaje cualquiera. Lo impulsó Jean-Louis Gassée, un antiguo directivo de Apple que en 1990 fundó Be Inc. junto a Steve Sakoman tras salir de Cupertino. La idea era ambiciosa: levantar desde cero un sistema operativo moderno, sin la herencia ni las cadenas del software de los años ochenta. Para enseñarlo, Be diseñó también su propio hardware, el BeBox, una máquina con dos procesadores que llegó al mercado en 1995.

Para la época era un planteamiento radical. Mientras los sistemas dominantes arrastraban arquitecturas pensadas para una sola tarea, BeOS quería hacer varias cosas a la vez sin despeinarse. No retocaba nada existente. Partía de una hoja en blanco.

Un sistema construido para el multimedia

Captura del escritorio original de BeOS con su interfaz multimedia
El escritorio original de BeOS: multihilo de arriba a abajo y diseñado para el multimedia. · Imagen: The original uploader was Tullius at Norwegian Wikipedia. / CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Lo especial de BeOS no estaba en su aspecto, sino en sus tripas. El sistema llevaba multihilo en todas sus capas, desde el núcleo hasta la interfaz gráfica, y soporte nativo para multiprocesador (SMP). En la práctica, eso te permitía reproducir varios vídeos, editar audio y mover ventanas a la vez sin que el sistema se ahogara, algo que en los noventa parecía casi magia.

A esa base se sumaba un sistema de archivos muy particular, BFS, con journaling y la capacidad de tratar los metadatos como una base de datos: buscabas archivos por sus atributos como quien lanza una consulta. De ahí que muchos lo recuerden como “el sistema operativo multimedia” por excelencia. Donde otros sistemas, incluidos los basados en el kernel Linux, tardarían años en pulir el rendimiento audiovisual, BeOS ya lo traía resuelto de fábrica.

La gran ironía: Apple eligió NeXT

Aquí llega el momento que convierte a BeOS en leyenda. A mediados de los noventa, Apple atravesaba una crisis profunda y buscaba a la desesperada un sistema operativo moderno que reemplazara a su anticuado Mac OS clásico. Sobre la mesa había dos candidatos: BeOS y NeXTSTEP, el sistema de la empresa de Steve Jobs.

Apple acabó eligiendo NeXT a finales de 1996. Pesaron el poder de convicción de Jobs y el hecho de que BeOS seguía incompleto: le faltaban funciones tan básicas como la impresión. Aquella decisión cambió la historia de la informática. Si quieres saber adónde llevó ese camino, lo contamos al detalle en nuestro artículo sobre cómo NeXTSTEP se convirtió en macOS: aquel linaje desemboca en el macOS actual y comparte raíces UNIX con sistemas como FreeBSD. BeOS, en cambio, se quedó sin su gran oportunidad.

El final comercial y el rescate de Palm

Sin el respaldo de Apple, Be intentó reinventarse orientando BeOS a los llamados “Internet appliances”, pero el negocio no despegó. En 2001, Palm Inc. compró los activos de Be por unos 11 millones de dólares. A Palm le interesaban sobre todo el talento de ingeniería y la propiedad intelectual, no seguir con el escritorio. Como producto comercial, BeOS había muerto.

Podría haber sido el final. Lo curioso es que fue justo el principio de su segunda vida.

Haiku: recrear BeOS desde cero y en libertad

Escritorio de Haiku R1 con el panel Deskbar y el gestor de archivos Tracker
Haiku recrea el escritorio de BeOS pieza a pieza, con su Deskbar y el gestor Tracker. · Imagen: Software: Haiku, Inc. Wallpaper: Haiku, Inc. Screenshot: VulcanSphere / MIT · Wikimedia Commons

Ese mismo año 2001, un grupo de entusiastas que no quería ver morir su sistema favorito lanzó OpenBeOS, un proyecto de software libre con un objetivo casi quijotesco: recrear BeOS desde cero, sin tocar su código original, pero manteniendo la compatibilidad binaria con las aplicaciones de BeOS R5. En 2004 el proyecto pasó a llamarse Haiku para esquivar problemas de marca con Palm, y con ese nombre lo conocemos hoy.

El camino fue largo. La primera versión alfa llegó en 2009, y hubo que esperar hasta 2018 para ver la primera beta. No es la velocidad de los grandes proyectos con empresa detrás, pero Haiku nunca quiso competir en velocidad: quería no traicionar el espíritu de lo que recreaba. Para quien viene del mundo de las distribuciones, conviene aclararlo: Haiku no está basado en Linux ni en BSD, como sí lo están Ubuntu, Debian o Arch. Es un sistema independiente, con su propio núcleo, que reconstruye el alma de BeOS pieza a pieza.

Una comunidad fiel y un futuro abierto

Haiku sigue muy vivo. Su rama actual, R1 Beta 5, salió en septiembre de 2024 y trajo mejoras de peso: una pila de red reescrita mucho más rápida, mejor compatibilidad POSIX, soporte VPN y cientos de errores corregidos. Conserva el escritorio de BeOS, el sistema BFS, el gestor de archivos Tracker y su buscador por atributos, además de portar aplicaciones modernas como GIMP o Inkscape. Hay versiones para procesadores de 32 y 64 bits, y trabajo activo en arquitecturas como ARM y RISC-V.

Quien lo prueba descubre algo difícil de explicar: una sensación de coherencia y ligereza que pocos sistemas actuales transmiten. No pretende destronar a nadie. Su comunidad, pequeña pero increíblemente fiel, mantiene viva una idea que el mercado dio por enterrada hace mucho. Y mientras alguien siga programando para Haiku, BeOS seguirá siendo el sistema que se negó a morir.