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Noticias· 5 min de lectura

Historia de Manjaro Linux: el rostro amable de Arch

Vista del monte Kilimanjaro, montaña que inspiró el nombre de Manjaro Linux
Foto: Balazs Simon · Pexels

Durante años Arch Linux significó poder absoluto y, al mismo tiempo, una curva de aprendizaje que echaba para atrás a buena parte de los recién llegados. Instalar el sistema desde una consola, configurar a mano cada componente y mantener un modelo rolling release sin red de seguridad no estaba al alcance de cualquiera. Ahí apareció Manjaro, un proyecto que quiso quedarse con lo mejor de Arch pero envolverlo en una experiencia que no asustara. Esta es su historia.

Los orígenes en 2011

Escritorio XFCE de una versión temprana de Manjaro Linux (0.8.11)
El escritorio XFCE de las primeras versiones de Manjaro, la edición que se convirtió en su insignia. · Imagen: Manjaro Linux / GPL · Wikimedia Commons

Manjaro vio la luz el 10 de julio de 2011. Detrás había un grupo pequeño de desarrolladores europeos, entre ellos el austríaco Roland Singer y Philip Müller (al que en la comunidad conocen como philm). El nombre, curiosamente, viene del monte Kilimanjaro, la montaña africana que uno de los fundadores había escalado.

La intención estaba clara desde el primer día: coger la base técnica de Arch y quitar de en medio las barreras de entrada. Las primeras versiones, la serie 0.x, se dedicaron a levantar los cimientos del sistema con un instalador gráfico, escritorios ya configurados y las primeras herramientas propias que acabarían marcando la identidad del proyecto.

Acercar Arch a todo el mundo

La gran promesa de Manjaro siempre fue poner Arch al alcance de cualquiera. Mientras la distribución madre te obliga a montar el sistema pieza a pieza, Manjaro ofrece una instalación sencilla con un asistente gráfico que cualquiera puede seguir. Hoy ese instalador es Calamares, el mismo que usan distribuciones como KDE neon o muchas variantes modernas.

Y la cosa no se queda en la instalación. Manjaro llega con escritorios listos para usar, drivers detectados solos y un puñado de aplicaciones de serie que te ahorran las largas sesiones de configuración del principio. Es el puente ideal para quien ha oído maravillas de Arch pero no quiere plantarse delante de una terminal en blanco.

Repositorios propios para más estabilidad

Una de las decisiones técnicas más importantes de Manjaro fue no tirar directamente de los repositorios de Arch. En su lugar, el equipo mantiene los suyos propios, donde los paquetes pasan por un periodo de pruebas antes de llegar a la gente.

Ese pequeño retraso intencionado resume su filosofía: mantener el dinamismo del modelo rolling release, siempre con software reciente, pero metiendo una capa extra de control que reduce las roturas inesperadas. Frente a la inmediatez total de Arch o de derivadas más puristas como EndeavourOS, Manjaro busca que el escritorio del día a día simplemente funcione. Aun así, conserva el acceso al AUR, ese enorme repositorio comunitario que es una de las grandes joyas del mundo Arch.

Escritorios para cada gusto

Escritorio KDE Plasma de Manjaro Linux 24.0
La edición KDE Plasma de Manjaro, pulida con el estilo característico de la distribución. · Imagen: NotRepubilcTV / GPL · Wikimedia Commons

Desde el principio Manjaro quiso ofrecer ediciones oficiales con distintos entornos de escritorio. Las tres principales fueron XFCE, KDE Plasma y GNOME, cada una pulida y adaptada con el estilo de la casa.

La edición XFCE se ganó el papel de insignia por su equilibrio entre ligereza y funcionalidad, perfecta incluso para equipos modestos, algo que en espíritu la acerca a propuestas como MX Linux o Lubuntu. KDE Plasma engancha a quien busca personalización y vistosidad, y GNOME se gana a los que prefieren un escritorio moderno y minimalista. La comunidad, además, ha mantenido ediciones con MATE, Cinnamon, i3 y más entornos, así que las opciones van mucho más allá de lo oficial.

Herramientas propias que marcan la diferencia

Si algo distingue a Manjaro es su colección de utilidades exclusivas. El Manjaro Settings Manager reúne en un sitio la configuración del sistema, desde los idiomas hasta las cuentas de usuario. MHWD (Manjaro Hardware Detection) detecta e instala los controladores adecuados, libres o privativos, sin que tengas que pelearte con la línea de comandos.

Quizá la herramienta más aplaudida sea su gestor de kernels. Manjaro te deja instalar, probar y saltar entre varias versiones del núcleo Linux con unos pocos clics, algo utilísimo cuando aparecen problemas de compatibilidad de hardware. A eso se suma Pamac, su gestor gráfico de paquetes, que convierte instalar software en algo tan fácil como cualquier tienda de aplicaciones. Comparado con la gestión más manual de Gentoo o incluso de Void Linux, Manjaro resulta tremendamente cómodo.

Una distribución consolidada

Con el tiempo Manjaro dejó atrás lo de proyecto amateur y se profesionalizó. En septiembre de 2019 se constituyó Manjaro GmbH & Co. KG, la entidad que le permite firmar acuerdos comerciales, cerrar alianzas y ofrecer servicios profesionales. Ese respaldo abrió la puerta a colaboraciones con fabricantes de hardware como Pine64, Tuxedo o Star Labs, que venden equipos con Manjaro ya instalado.

El proyecto también dio el salto al mundo ARM y a los móviles, hasta convertirse en el sistema por defecto del PinePhone con Plasma Mobile. Hoy sigue siendo una de las distribuciones más populares para el escritorio, prueba de que se puede disfrutar de la potencia de Arch sin renunciar a la comodidad. Para muchos que vienen de Ubuntu o Linux Mint, es el primer paso natural hacia el mundo rolling release.