Cuesta imaginar la informática actual sin la palabra “Windows”, y sin embargo todo arrancó con un producto modesto, lento y, para mucha gente, decepcionante. Windows 1.0 salió el 20 de noviembre de 1985 y fue el primer paso de Microsoft hacia el escritorio gráfico que acabaría dominando el mundo. Vamos a repasar su historia, sus versiones y unas cuantas curiosidades que casi nadie recuerda.
Un anuncio en 1983, un lanzamiento en 1985
La historia de Windows 1.0 empieza dos años antes de que llegara a las tiendas. En noviembre de 1983 Microsoft anunció a bombo y platillo su nuevo entorno gráfico, en plena fiebre de las interfaces de ventanas que había despertado el Apple Lisa. Lo que pasa es que el producto tardó muchísimo más de lo prometido, y durante esos dos años se convirtió en uno de los primeros casos sonados de vaporware: software anunciado que no terminaba de aparecer.
Por cierto, el proyecto se llamaba internamente “Interface Manager”. Fue Rowland Hanson, el responsable de marketing de Microsoft, quien convenció a la compañía de que “Windows” sonaba mucho mejor de cara al público, porque describía sin rodeos las ventanas rectangulares que repartían la pantalla.
No era un sistema operativo, sino un entorno
Vale la pena aclarar un malentendido que se repite mucho. Windows 1.0 no era un sistema operativo completo. Era un entorno operativo que corría encima de MS-DOS y heredaba tanto sus virtudes como sus limitaciones. Por debajo seguía mandando DOS; Windows ponía encima una capa gráfica de 16 bits con un gestor llamado MS-DOS Executive.
Con esa capa, el usuario podía lanzar programas gráficos pensados para Windows y, a la vez, seguir ejecutando aplicaciones clásicas de PC-DOS y MS-DOS. Era, en el fondo, una pasarela entre dos mundos: la línea de comandos que reinaba entonces y el futuro de ratones e iconos.
Ventanas en mosaico: culpa de Apple
Lo más llamativo de Windows 1.0, y lo más criticado, es que sus ventanas no podían superponerse. Se mostraban en mosaico, repartiéndose la pantalla como las piezas de un rompecabezas, sin solaparse unas sobre otras. Podías moverlas y cambiarles el tamaño, pero nunca apilarlas.
La decisión tenía su porqué. Microsoft mantenía un delicado acuerdo de licencia con Apple sobre elementos de interfaz inspirados en el Macintosh, y las ventanas superpuestas eran terreno resbaladizo. Solo los menús desplegables y los cuadros de diálogo podían aparecer por encima del resto. Las ventanas solapadas tardaron hasta Windows 2.0 (1987), y eso fue justo lo que desató la famosa demanda de Apple contra Microsoft en 1988.
Las cuatro versiones de Windows 1.0
Aunque hablamos de “Windows 1.0” como si fuera una sola cosa, en realidad fueron cuatro entregas seguidas:
- Windows 1.01 (20 de noviembre de 1985): la primera versión pública, que se vendía por unos 99 dólares.
- Windows 1.02 (mayo de 1986): la primera edición internacional, con soporte para otros mercados.
- Windows 1.03 (agosto de 1986): trajo controladores para teclados europeos y nuevos drivers de pantalla e impresora.
- Windows 1.04 (1987): sumó compatibilidad con los ordenadores IBM PS/2.
Todas compartían la misma filosofía de mosaico y el mismo conjunto de aplicaciones, y cada revisión iba afinando la compatibilidad con el hardware.
Las aplicaciones incluidas
Windows 1.0 llegaba con una pequeña colección de utilidades que hoy nos resultan entrañables. Incluía Paint, un editor gráfico sencillo; Write, un procesador de texto básico; Notepad (el bloc de notas), una calculadora, un reloj, un calendario de citas, un fichero de tarjetas, el Portapapeles, un panel de control y un terminal. Y, cómo no, un juego: Reversi, pensado para que la gente practicara el manejo del ratón, que todavía era una novedad para muchos.
Un fracaso comercial con un legado enorme
Seamos sinceros: en su día, Windows 1.0 fue un chasco. Hasta abril de 1987 vendió unas 500.000 copias y la prensa especializada lo trató como un producto lento y poco útil. Iba mal en el hardware modesto de la época y le faltaban aplicaciones de peso.
Aun así, su importancia histórica cuesta exagerarla. Sentó las bases de la familia que daría lugar a Windows de escritorio y a Windows Server. Hay un detalle curioso: Microsoft mantuvo el soporte oficial de Windows 1.0 hasta el 31 de diciembre de 2001, lo que lo convierte en la versión de Windows con más años de soporte de la historia, dieciséis en total.
Si te apetece comparar aquel arranque gráfico con otras filosofías de la época, puedes echar un vistazo a OS/2, al AmigaOS de Commodore o al moderno ReactOS, un proyecto libre que recrea la compatibilidad con Windows. Cada uno cuenta, a su manera, una parte de la misma historia.