← Volver a artículos
Noticias· 5 min de lectura

La historia de Debian: el sistema operativo universal

Sala de servidores en un centro de datos, infraestructura sobre la que corre Debian
Foto: panumas nikhomkhai · Pexels

Mira los servidores que mueven media internet, el router de tu casa o el ordenador que tienes delante. Hay muchas probabilidades de que detrás, de un modo u otro, esté el ADN de Debian. No es la distribución más vistosa ni la que más titulares acapara, pero sí una de las más influyentes que existen. Algo así como la abuela silenciosa de buena parte del Linux moderno.

Aquí repasamos de dónde viene Debian, por qué su modelo comunitario resulta tan particular y cómo se ha convertido en la base sobre la que se construyen decenas de sistemas operativos que usas a diario, muchas veces sin saberlo.

Un proyecto que nació de una frustración (1993)

Retrato de Ian Murdock, fundador del proyecto Debian en 1993
Ian Murdock, creador de Debian en 1993. · Imagen: Ilya Schurov , Computerra Weekly / CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

La historia arranca el 16 de agosto de 1993. Un estudiante llamado Ian Murdock publicó un mensaje en el grupo de noticias comp.os.linux.development anunciando un proyecto nuevo. Murdock estaba descontento con las distribuciones de la época y pensó que tenía más sentido construir una desde cero, hecha de forma abierta y con el espíritu del software libre.

El nombre es de los más entrañables de la historia del software: Debian une Deborah, su pareja de entonces, e Ian, su propio nombre. Pocos meses después, en enero de 1994, escribió el Manifiesto Debian, donde dejó por escrito su visión: una distribución desarrollada abiertamente por una comunidad, no por una empresa.

En esos primeros pasos, entre 1994 y 1995, el proyecto estuvo patrocinado por la Free Software Foundation, la fundación de Richard Stallman. Ese vínculo temprano con el movimiento del software libre marcó su carácter para siempre.

El contrato social: lo que hace especial a Debian

Aquí está la clave para entender por qué Debian es diferente. En 1997 el proyecto publicó dos documentos que acabaron siendo referencia del software libre: el Contrato Social de Debian y las Debian Free Software Guidelines (DFSG), redactadas por Bruce Perens.

El Contrato Social es una declaración de principios. Debian promete permanecer 100 % libre, devolver a la comunidad, no esconder los problemas y poner por delante a sus usuarios y al software libre. Las DFSG definen con criterios concretos qué cuenta como “software libre”. Y ese documento sirvió de base para la propia Definición de Open Source. Buena parte de lo que hoy entendemos por “código abierto” salió de las reglas que Debian se dio a sí misma.

Hay otra particularidad. Debian es un proyecto comunitario, gobernado por sus desarrolladores mediante votaciones y resoluciones, sin una empresa propietaria detrás. Eso lo distingue de distribuciones respaldadas por compañías como Fedora (Red Hat) o openSUSE (SUSE).

dpkg, apt y las ramas Toy Story

Captura del escritorio GNOME por defecto de Debian 12 (Bookworm)
Escritorio GNOME por defecto de Debian 12 (Bookworm), una versión estable con nombre de Toy Story. · Imagen: The Debian Project / GPL · Wikimedia Commons

La parte técnica que hizo famosa a Debian es su gestión de paquetes. El sistema de bajo nivel se llama dpkg, y por encima trabaja apt, la herramienta que resuelve dependencias y permite instalar, actualizar o eliminar software con un solo comando. Quien alguna vez ha escrito apt install está usando una idea que Debian popularizó.

El desarrollo se reparte en tres ramas que conviene conocer:

  • stable: la versión estable, conservadora y probadísima. Es la que recomiendan para servidores.
  • testing: la antesala de la próxima versión estable, con software más reciente.
  • unstable: la rama de desarrollo, donde llega lo último.

La rama unstable siempre se llama Sid, y las versiones estables reciben nombres de personajes de Toy Story. No es casualidad: Sid es el niño de la película que rompe los juguetes, un guiño perfecto para la rama donde las cosas a veces se rompen.

Por qué Debian es la base de media internet

Captura del escritorio KDE Plasma con el menú de aplicaciones abierto en Debian 12
Debian 12 con el escritorio KDE Plasma, una de las alternativas a GNOME disponibles en el instalador. · Imagen: The Debian Project / GPL · Wikimedia Commons

Y llegamos al verdadero motivo de su fama. Debian es el tronco del que han brotado algunas de las distribuciones más usadas del planeta:

  • Ubuntu, creada por Canonical, es probablemente la cara más conocida de Linux y se basa directamente en Debian.
  • Linux Mint, una de las favoritas para quien llega desde Windows, bebe a su vez de Ubuntu y de Debian.
  • Kali Linux, la distribución de referencia en seguridad y pentesting, también es Debian por dentro.
  • Devuan nació como una bifurcación de Debian para quienes prefieren prescindir de systemd.
  • Raspberry Pi OS, el sistema de los populares miniordenadores, es Debian adaptado.

A eso hay que sumarle su fama de estabilidad y un archivo de paquetes gigantesco, con decenas de miles de programas listos para instalar. Esa mezcla de solidez y amplitud convirtió a Debian en la opción de confianza para servidores en todo el mundo. Cuando navegas por una web, es muy posible que la máquina que te la sirve esté corriendo Debian o algún descendiente suyo.

Un legado que sigue creciendo

Ian Murdock falleció en diciembre de 2015, pero su criatura sigue más viva que nunca. Lo notable es que Debian ha sobrevivido a su propio fundador justamente porque nunca dependió de una sola persona ni de una sola empresa. Es un proyecto colectivo, gobernado por miles de voluntarios repartidos por todo el mundo.

Quizá sea la mejor lección de toda esta historia. Mientras otros sistemas van y vienen, Debian permanece, lento pero firme, sosteniendo en silencio una parte enorme de la infraestructura digital que usamos cada día. Si quieres entender de verdad el mundo Linux, empezar por Debian es empezar por la raíz.