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Noticias· 5 min de lectura

Historia de Fedora y Red Hat Linux: del sombrero rojo a IBM

Sala de servidores que simboliza la infraestructura empresarial impulsada por Red Hat y Fedora
Foto: panumas nikhomkhai · Pexels

Pocas marcas del mundo Linux pesan tanto en la historia como Red Hat. Lo que empezó siendo el proyecto personal de un estudiante a mediados de los noventa acabó sosteniendo buena parte de la infraestructura empresarial del planeta. Repasar la historia de Fedora y de Red Hat Linux es, en buena medida, contar cómo el software libre pasó de la afición casera a mover los centros de datos de medio mundo.

El sombrero rojo: 1994 y los orígenes

Escritorio GNOME 2.2 sobre Red Hat Linux 9 en 2003
El escritorio GNOME 2.2 en Red Hat Linux 9 (2003), la última versión de la línea clásica Red Hat Linux. · Imagen: GNOME & Red Hat / GPL · Wikimedia Commons

Todo arranca con Marc Ewing, que en 1994 montó su propia distribución y la llamó Red Hat Linux. El nombre venía del gorro rojo de lacrosse de la Universidad de Cornell que llevaba a menudo en sus años de Carnegie Mellon. La primera versión se anunció el 3 de noviembre de 1994 en el grupo de noticias comp.os.linux.announce.

Al poco, en 1995, Bob Young compró el negocio de Ewing y juntos fundaron Red Hat Software. Ese mismo año salió Red Hat Linux 2.0, una de las primeras distribuciones en traer RPM, el sistema de paquetes que todavía hoy define a toda la familia. RPM resolvía algo que entonces escaseaba: instalar, actualizar y desinstalar software de forma ordenada y repetible.

De distribución casera a referencia del mercado

En la segunda mitad de los noventa Red Hat Linux se ganó fama de ser la distribución más accesible y mejor documentada. Su instalador gráfico, su gestión de paquetes y su catálogo de aplicaciones la convirtieron en la puerta de entrada de miles de usuarios que llegaban del mundo Unix o desde Windows. La compañía salió a bolsa en 1999, en plena fiebre de las puntocom, dejando claro que se podía construir un negocio rentable alrededor del software libre.

El éxito, eso sí, trajo una tensión complicada. Las empresas querían estabilidad, soporte prolongado y certificaciones; los entusiastas querían las últimas versiones de cada componente. Mantener a ambos públicos con un único producto se volvía cada vez más inviable.

2003: la separación en RHEL y Fedora

La respuesta llegó en 2003 con un movimiento decisivo. Red Hat retiró la línea Red Hat Linux y partió su estrategia en dos. Por un lado nació Red Hat Enterprise Linux, pensado para entornos corporativos, con soporte de pago y ciclos de vida largos. Por otro, apareció el Proyecto Fedora, una distribución comunitaria, gratuita y patrocinada por Red Hat, orientada al uso doméstico y a experimentar con tecnología puntera.

Fedora Core 1 vio la luz en 2003. La última versión clásica, Red Hat Linux 9, había salido ese mismo año y dejó de tener soporte oficial en 2004. La idea detrás de la nueva arquitectura era elegante: Fedora sería el laboratorio de innovación y, con su código ya probado, se levantarían las futuras versiones empresariales. En la práctica, Fedora se convirtió en el upstream de RHEL.

Fedora como motor de innovación

Escritorio GNOME por defecto de Fedora Workstation
Fedora Workstation con su escritorio GNOME por defecto, banco de pruebas de las tecnologías que luego llegan a RHEL. · Imagen: The Fedora Project / CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Ese papel de banco de pruebas explica bien el carácter de Fedora. Su ciclo de lanzamientos es rápido —dos versiones al año— y suele estrenar tecnologías antes que casi nadie. GNOME es su escritorio por defecto, SELinux viene activado en modo enforcing para reforzar la seguridad mediante control de acceso obligatorio, y el sistema de paquetes pasó de yum a dnf, que se convirtió en gestor por defecto a partir de Fedora 22 en 2015.

Uno de los hitos técnicos más comentados llegó con Fedora 33, publicada el 27 de octubre de 2020, que adoptó Btrfs como sistema de archivos por defecto en su edición Workstation. Btrfs trae instantáneas baratas, compresión, comprobación de integridad de datos y soporte de múltiples dispositivos, prestaciones modernas que hasta entonces pedían configuración manual.

Si quieres comparar enfoques, hay alternativas interesantes alrededor, desde la veterana Debian hasta opciones de escritorio muy pulidas como Ubuntu o el rolling release de openSUSE.

El terremoto de CentOS y la respuesta de la comunidad

Durante años, CentOS fue la reconstrucción gratuita y binariamente compatible de RHEL, muy querida en servidores. En 2020 Red Hat anunció que CentOS dejaría de ser ese clon estable para pasar a ser CentOS Stream, una versión que se coloca por delante de RHEL en lugar de copiarla. La decisión levantó ampollas y dio pie al nacimiento de alternativas como Rocky Linux y AlmaLinux, creadas por comunidades que querían recuperar el papel clásico de CentOS.

La era IBM y el presente

El último gran capítulo gira en torno a IBM. El gigante azul anunció la compra de Red Hat por unos 34.000 millones de dólares, y la operación se cerró el 9 de julio de 2019. Pese a los temores iniciales, Fedora ha conservado su gobernanza comunitaria y su ritmo de innovación, y RHEL sigue siendo una de las plataformas empresariales de referencia.

Tres décadas después de aquel sombrero rojo, el legado de Marc Ewing sigue muy vivo: cada vez que un servidor arranca RHEL, Rocky Linux o AlmaLinux, o cada vez que un desarrollador prueba lo último en Fedora, late en el fondo aquella distribución casera de 1994.