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Noticias· 4 min de lectura

La historia de GNOME: del software libre a uno de los escritorios más usados

Pantalla de ordenador con un escritorio Linux moderno y minimalista
Foto: Pew Nguyen · Pexels

Pocos proyectos han marcado tanto la forma en que usamos Linux a diario como GNOME. Si alguna vez has arrancado un ordenador con Fedora, te has movido por los menús de Debian o has trabajado en un portátil con Ubuntu, seguramente has tenido GNOME delante sin saberlo. Detrás de ese escritorio limpio y minimalista hay casi tres décadas de decisiones técnicas, polémicas y una idea muy clara: el software libre tenía que ser completo de arriba abajo.

Un nacimiento marcado por la libertad

GNOME nació el 15 de agosto de 1997 de la mano de Miguel de Icaza y Federico Mena Quintero, dos jóvenes desarrolladores vinculados a la Universidad Nacional Autónoma de México. Las siglas significan GNU Network Object Model Environment, así que desde el primer día quedaba clara su pertenencia al proyecto GNU.

El detonante fue una cuestión de principios. Por aquel entonces ya existía un escritorio gráfico libre llamado KDE, pero estaba construido sobre Qt, un kit de herramientas que en ese momento no tenía licencia libre. Para Icaza y Mena, un sistema operativo que aspirara a ser totalmente libre no podía depender de una pieza propietaria tan central. Así que decidieron construir un escritorio nuevo desde cero, apoyado en GTK, el toolkit que había salido del editor de imágenes GIMP y que sí se distribuía bajo licencia GNU LGPL.

GNOME 1: los cimientos

La primera versión estable, GNOME 1.0, se presentó en marzo de 1999 durante el Linux World Expo de San José, California. Era un escritorio funcional pero todavía tosco, con un panel, lanzadores y un conjunto creciente de aplicaciones propias. Lo importante no era el acabado, sino el mensaje: ya existía una alternativa completamente libre para quienes no quisieran transigir con Qt.

Aquellos primeros años fueron de crecimiento caótico y entusiasta. Las distribuciones empezaron a adoptarlo, los desarrolladores se sumaron en masa y pronto quedó claro que el proyecto necesitaba una estructura que lo sostuviera más allá del voluntariado.

La GNOME Foundation y la era de la estabilidad

Captura del escritorio clásico de GNOME 2.10 de 2005 con sus dos paneles
El escritorio clásico de GNOME 2, con sus dos paneles, fue sinónimo de Linux durante casi una década. · Imagen: desconocido / GPL · Wikimedia Commons

En el año 2000 se creó la GNOME Foundation, una organización sin ánimo de lucro encargada de coordinar el desarrollo, gestionar la marca y servir de puente con las empresas. Compañías como Red Hat o Sun Microsystems apostaron fuerte por el proyecto y aportaron recursos y desarrolladores profesionales.

Ese respaldo dio sus frutos con GNOME 2, que llegó en 2002 y fue sinónimo de escritorio Linux serio durante casi una década. Su interfaz clásica, con dos paneles, menús desplegables y una filosofía de “que las cosas simplemente funcionen”, convenció tanto a usuarios técnicos como a novatos. Distribuciones como Debian, Ubuntu o las primeras versiones de openSUSE lo adoptaron como entorno por defecto, y GNOME se consolidó como la cara visible de Linux en el escritorio.

GNOME 3 y la gran polémica

En abril de 2011 todo cambió con el lanzamiento de GNOME 3 y su nueva interfaz, GNOME Shell. El equipo decidió romper con la metáfora tradicional del escritorio y apostar por algo más abstracto: una vista de actividades centralizada, gestión de ventanas minimalista y una simplificación drástica de las opciones de configuración. Desaparecieron los botones de minimizar y maximizar, y muchos ajustes quedaron ocultos.

La reacción fue inmediata y muy dividida. Buena parte de la comunidad sintió que se le había arrebatado el control de su escritorio. El propio Linus Torvalds expresó públicamente su rechazo y llegó a calificar la versión 3.4 como un “fracaso total de diseño de experiencia de usuario”. El descontento fue tan grande que provocó dos bifurcaciones históricas: MATE, nacido en agosto de 2011 para preservar la experiencia clásica de GNOME 2, y Cinnamon, surgido del propio código de GNOME 3 y popularizado por Linux Mint. Hubo más opciones donde elegir, aunque fuera a costa de una fractura.

Madurez y reinvención

Con el tiempo, GNOME Shell pulió sus asperezas y muchos de sus críticos acabaron rindiéndose a su comodidad. El proyecto siguió evolucionando con paso firme. GNOME 40, lanzado en marzo de 2021, reorganizó por completo la vista de actividades con espacios de trabajo dispuestos en horizontal, y GNOME 42, en marzo de 2022, introdujo un modo oscuro nativo y la nueva biblioteca de componentes Libadwaita para unificar la estética de las aplicaciones.

Hoy GNOME es el escritorio por defecto de buena parte del mundo Linux, presente en Fedora, Ubuntu, Debian y muchísimas otras distribuciones. De aquella reacción contra una licencia no libre en 1997 ha salido uno de los proyectos de software libre más influyentes de la historia: un escritorio que sigue defendiendo la idea de que el control sobre nuestras herramientas digitales también es una forma de libertad.

Captura de GNOME Shell 40 mostrando la moderna vista de actividades
GNOME 40 reorganizó la vista de actividades y marcó la madurez de GNOME Shell. · Imagen: The GNOME Project / GPL · Wikimedia Commons